
Todos sabemos que en fútbol no hay juegos, ni sets, ni tampoco tie-break como ocurre en el tenis, pero este fin de semana la Premier League se ha parecido más al torneo de tenis de Wimbledon que a una liga de fútbol. En concreto tres partidos han acabado con un resultado más propio del deporte de la raqueta que del deporte rey. El Arsenal venció por 6-0 al Blackpool, lo mismo que hicieron Chelsea y Newcastle frente a Wigan y Aston Villa respectivamente.
Los Gunners de Arsene Wenger pasaron por encima del recién ascendido Blackpool con asombrosa comodidad. Tres goles de Theo Walcott, uno de Arshavin desde los once metros, otro de Diaby y el estreno de Chamack, le demostraron al Blackpool de Ian Holloway que la máxima categoría es muy exigente. El Arsenal corrobora que este año su objetivo son claramente los títulos, único medio para atar a los grandes jugadores que componen el equipo de Wenger.
El Chelsea consiguió otro set en blanco, algo que ya había hecho en la primera jornada frente al West Brom. Los de Ancelotti son claros candidatos a defender el título, algo que tratará de evitar un Manchester United que ayer empató a dos frente al Fulham. Los dobletes de Anelka y Kalou, junto con los tantos de Malouda y Benayoun son otro golpe de autoridad para un equipo que ya asusta en la apuesta por la Premiership.
El Newcastle no quería ser menos y, aunque su rival era más complicado, el Aston Villa, las urracas no tuvieron problemas para darle su primera alegría a la afición. St James’ Park se vistió de fiesta al ver tantos goles, en concreto, tres de Andy Carroll, uno de Joey Barton y otro de Kevin Nolan. Por el contrario, los Villanos necesitan mejorar su forma y sobre todo encontrar un técnico tras la dimisión de Martin O’Neill.