Sergio Ramos, un lateral con alma de central
En sus seis años en el Real Madrid ha vivido en una constante dicotomía. ¿Lateral o central? La duda parecía despejada con José Mourinho en el banquillo y el fichaje relámpago de Ricardo Carvalho. Su presencia en el centro de la zaga sería en casos de necesidad extrema.
Las circunstancias actuales con Carvalho y Raúl Albiol de baja, le han convertido en el acompañante de Pepe ante Espanyol, Betis, Málaga y Villarreal en apuestas por la Liga, más dos de la Champions frente a Ajax y Olympique de Lyon. Su actuación ha rozado el sobresaliente: rápido en el corte, con criterio para sacar el balón y contundente en el juego aéreo. Toda una exhibición de poderío que ha supuesto una reducción considerable de goles en contra, además de armar al equipo de mayor velocidad en el contragolpe.
El de Camas vuelve por sus fueros, después de un año soportando las críticas a su mal estado de forma. La temporada pasada jugó con molestias lumbares, las mismas que en otro tiempo mermaron las cualidades de Kaká. Su titularidad es indiscutible, pero su ubicación tiene dividido a los entendidos. Hubo una época en que el debate llegó a la Selección durante la etapa de Luis Aragonés. El ‘Sabio de Hortaleza’ zanjó por entonces el tema al considerarle demasiado joven para un puesto en que la veteranía es un requisito indispensable.
Sergio Ramos acumula ahora a sus 25 años la experiencia de un treintañero. Ya es segundo capitán del Real Madrid y ha vestido 80 veces la camiseta de España en apuestas por partidos internacionales. Su facilidad para adaptarse al centro de la defensa es cuanto menos un soplo de aire fresco para Vicente Del Bosque. Las constantes lesiones de Gerard Piqué y Carles Puyol confirman la necesidad de encontrar una alternativa de garantías. Javi Martínez demostró que aún no está preparado, todo lo contario que el andaluz.
El jugador nunca se ha querido pronunciar sobre sus preferencias públicamente, aunque a sus más allegados siempre les confesó que se siente más cómodo en el centro. Su transformación total se producirá tarde o temprano como en el pasado ocurrió Paolo Maldini. Está en manos de Mourinho y Del Bosque que sea de forma gradual o repentina.
A priori el más reticente parece el luso, obcecado en que no hay mejor dupla que la que componen sus dos compatriotas: Pepe y Carvalho.










